ALAI, América Latina en
Movimiento
2009-11-25
Honduras
Lo que sucede en Honduras es competencia del
mundo entero
Equipo Regional de Monitoreo y Análisis sobre Derechos
Humanos
Informe de de la Misión de
Observación del Equipo Regional de Monitoreo y Análisis
sobre Derechos Humanos y Conflictividad en Centroamérica
tras una visita realizada a Honduras del 15 al 19 de
noviembre.
INTRODUCCIÓN
El equipo regional de
monitoreo y análisis de la situación de Derechos Humanos
y conflictividad en Centroamérica es una iniciativa
integrada por ocho organizaciones de reconocida
trayectoria en la defensa y promoción de los Derechos
Humanos en la región[1]. Este
equipo trabaja anualmente un informe sobre la situación
de Derechos Humanos en Centroamérica y ha generado
acciones de incidencia ante el Sistema Interamericano de
Derechos Humanos, Naciones Unidas, Organización de
Estados Americanos, Parlamento Centroamericano y Sistema
de Integración Centroamericana.
Posterior al rompimiento del
orden constitucional en Honduras, las dos organizaciones
integrantes del equipo regional en este país, CIPRODEH y
CODEH, activaron un llamado para que una misión del
equipo previa a las elecciones convocadas para el 29 de
noviembre verificara las condiciones en materia de
garantía y protección de los derechos humanos en este
evento electoral. Una delegación de este equipo integró
esta misión, la cual estuvo en Honduras del 15 al 19 de
noviembre.
El presente reporte es
producto de las apreciaciones recogidas por esta misión
en el transcurso de su estadía en Honduras. Fueron
entrevistados diferentes actores sociales, estatales e
internacionales con el objeto de recoger sus opiniones y
preocupaciones de cara a las elecciones del próximo 29
de noviembre. Producto de la observación realizada, se
ha elaborado un análisis de contexto y un mapa de los
posibles escenarios visibles a corto plazo en la
realidad hondureña en materia de derechos humanos o como
estos escenarios pueden afectar su respeto y garantía.
Esperamos que los resultados
de este trabajo puedan ser de utilidad para todas las
instancias y sectores interesados en la vigencia de los
derechos humanos en este país centroamericano.
Antecedentes y contexto a
la convocatoria de elecciones del próximo 29 de
noviembre.
1.
Vigente el rompimiento del orden institucional ocurrido
el 28 de junio.
Honduras vive una situación
de incertidumbre respecto a su estabilidad política. El
último intento de conocimiento público orientado a la
solución al conflicto hondureño fue el “Acuerdo
Tegucigalpa - San José- para la reconciliación nacional
y el reconocimiento de la democracia en
Honduras”, firmado por los integrantes de las
delegaciones del gobierno de facto precedido por Roberto
Micheletti y el gobierno del Presidente Manuel
Zelaya. El documento se define como “…un acuerdo
político que habrá de permitir reestablecer la
convivencia ciudadana y asegurar un clima apropiado para
la gobernabilidad democrática en nuestra patria…”.
Reconoce además urgencia de sentar las bases para suplir
la necesidad de paz social, tranquilidad política y
gobernabilidad en el país.
El Acuerdo no fue cumplido,
principalmente porque fue inobservado su punto central,
que es la “…retrotraer la titularidad del poder
Ejecutivo a su estado previo el 28 de junio…”. Por
ende la celebración elecciones no goza del respaldo de
todos los actores internos, así como de actores
internacionales que se han abstenido incluso de enviar
observadores electorales. El Secretario General de la
Organización de Estados Americanos (OEA), por ejemplo,
señalo con claridad que: “Si no hay una elección con
plenas garantías democráticas y habiendo asegurado la
continuidad democrática, difícilmente se va a reconocer
ese proceso…”[2]. Asimismo,
los gobiernos de Brasil, Argentina y Ecuador han
manifestado que no reconocerán al gobierno que resulte
ganador en estas elecciones, por considerar que las
mismas no se han realizado con las necesarias garantías
democráticas.
El gobierno de España, por su
parte, a través del Secretario para Iberoamérica, Juan
Pablo de Laiglesia, tras señalar que se está presionando
para que las elecciones sean parte de la solución y no
un problema, advirtió que, de no producirse un cambio de
las circunstancias actuales, será "muy difícil" que el
gobierno español reconozca el resultado de las
elecciones[3]. De Laiglesia
plantea que estas elecciones se “…celebrarían con un
gobierno de facto y un presidente legítimo encerrado en
una embajada, además de estar presididas por "serias
restricciones" de las libertades y una "situación
delicada" en el terreno de los derechos humanos. Con
este panorama, el Gobierno español entiende que las
elecciones no son democráticamente aceptables…”.
Sin embargo, otro actor
internacional, el gobierno de Estados Unidos, en voz de
su Subsecretario Adjunto, Craig Kelly, ha manifestado
un respaldo al proceso electoral, señalando que: “…nadie
tiene el derecho de quitar al pueblo hondureño el
derecho de votar y elegir a sus líderes; "...Esa es una
parte importante de la democracia, y he notado el
entusiasmo en el país que está avanzando hacia las
elecciones…”[4].
Esta situación, que refleja
no solo la polarización interna, sino también la
internacional referente al conflicto hondureño, es grave
en la medida que no hay una salida adecuada a la
interrupción democrática generada a consecuencia del
golpe de Estado. Algunos sectores, entre ellos voceros
de los partidos políticos, estatales e iniciativas
civiles, consideran que la realización de las elecciones
constituye una salida al conflicto y a la inestabilidad.
Sin embargo, buena parte de los sectores de la sociedad
civil aglutinados en el llamado movimiento de
resistencia consideran que no existen las condiciones
para la celebración de los comicios, han anunciado un
boicot al proceso y han llamado a que la población no
acuda a las urnas.
2.
Violencia política
Desde el golpe de Estado es
notable el incremento de la violencia social en
Honduras, en particular un clima vigente hasta esta
fecha de violencia política. Los principales dirigentes
de la denominada resistencia y varios de los candidatos
de los partidos en contienda han sido objeto de
amenazas, atentados y asesinatos. Por ejemplo, Carlos
Reyes, reconocido dirigente sindical quien hasta el mes
de octubre encabezó una candidatura independiente a la
Presidencia, fue objeto de una paliza en agosto pasado
durante una manifestación pública, lo que lo obligó a
permanecer hospitalizado una semana. Otro ejemplo es del
diputado del partido Unión Democrática (UD), Marvin
Ponce, quien también fue objeto de una golpiza policial
en el mes de octubre que le ocasionó severas fracturas.
Las organizaciones de
derechos humanos también han sufrido represalias, como
el caso de Berta Oliva, Presidenta de COFADEH, quien ha
sido objeto de amenazas y una campaña mediática de
desprestigio achacándole falsamente la apropiación de
fondos, además que ha sido objeto de permanentes
amenazas. Otro caso han sido las amenazas y procesos
legales abiertos contra el Presidente del CODEH, Andrés
Pavón por los delitos de “sedición”. Es importante
señalar el uso de instancias estatales para estas
agresiones, tales como el canal 8 de TV y la Fiscalía
General de la República.
Agresiones y asesinatos
contra activistas y opositores políticos en diversas
circunstancias desde el 28 de junio, con la autoria de
agentes policiales y militares, aunado a un incremento
sustancial de casos de tortura indican una práctica de
violencia que recuerda hechos similares ocurridos en la
década de los ochenta. Esta situación es bastante
diferente al tipo de violencia que caracterizaba a
Honduras antes del Golpe de Estado. Si bien se
registraba el uso de la tortura y tratos crueles
inhumanos y degradantes (TCID), en 7 de cada 10 personas
detenidas por autoridades policiales y militares
acusadas de delincuencia común, el perfil de las
victimas actuales de tortura son personas que apoyaron
la encuesta/consulta conocida como la “Cuarta Urna” o
que han participado en acciones de protesta y exigencia
de la restitución del Presidente Zelaya. El siguiente
cuadro, elaborado en base a casos específicos
registrados por el Centro para la Prevención,
Tratamiento y Rehabilitación de las victimas de la
tortura y sus familiares -CPRT-, demuestra este hecho:

En muchos casos, las víctimas de tortura han sido
procesadas bajo los delitos de “sedición” o “desordenes
públicos”. Con esto, se invisibiliza la violación a sus
derechos y se les revictimiza. El Ministerio Público ha
validado la violación de garantías constitucionales de
personas detenidas. A pesar de interposición de recursos
de Habeas Corpus, los jueces no se pronuncian sobre ello
y en el caso de algunos que si lo han hecho, han sufrido
represalias, incluyendo el traslado de donde están
asignados.
Para la Fiscal de Derechos
Humanos, Sandra Ponce, el 28 de junio en Honduras se ha
dado un golpe de Estado. Sin embargo, plantea que no
puede señalar que las violaciones a la vida registradas
desde el 28 de junio respondan a una política de
Estado. Reconoce “casos graves de tortura”[5]
y que las investigaciones realizadas en casos
paradigmáticos como los asesinatos contra el joven Isy Obed
Murillo y el profesor Roger Abraham Vallejo indican la
participación de elementos de las Fuerzas Armadas en los
hechos. Señala también evidentes restricciones a la
libertad de expresión e información (como los cierres e
interferencias contra radio Globo, canal 36 y El
Periódico”), así como detenciones contra extranjeros.
Plantea la existencia de “…una convivencia en casos
de violaciones a derechos humanos por las fuerzas de
seguridad de proteger a sus miembros...”[6].
3.
Impacto socio-económic
Antes del golpe de Estado se
esperaba para el 2009 un crecimiento de la economía
hondureña en 2% ó 3%. Sin embargo en la revisión del
programa monetario efectuado después del Golpe se estima
que el crecimiento de la economía será de -2% impactando
directamente en la actividad económica y en la
agudización de la pobreza.
La incertidumbre económica y
política tiene un impacto negativo en los flujos de
inversión extranjera directa, ya que pasaron de US$405.8
millones al primer semestre de 2008, a US$274.4 millones
en el mismo período de 2009. Esto favorece condiciones
para que en el corto plazo sea ineludible la devaluación
de la moneda nacional. Asimismo, el aislamiento
internacional, que implica congelamiento y suspensión de
fondos y créditos, impacta en la capacidad estatal de
programas sociales, dado que el 56% de la inversión
pública y el 16.4% del presupuesto estatal se financian
con fondos externos, puesto que los diferentes gobiernos
han aludido asumir la responsabilidad de este tipo de
rubros desde los fondos públicos.
Un hecho sobresaliente es el
cierre de fronteras ocurrido en las primeras 24 horas
después del golpe de Estado realizado por los países
fronterizos con Honduras que conforman el Sistema de
Integración Centroamericana (Guatemala, El Salvador y
Nicaragua). La quinta parte de lo que Honduras compra y
vende lo comercializa con estos tres países. La acción
de condena al golpe, representó una pérdida en
exportaciones de 2.85 millones de dólares en dos días
afectando una economía centroamericana interdependiente.
Conforme un análisis
elaborado por el Grupo de Sociedad Civil (GSC), entre
más se consolide el Golpe de Estado mayor es la
profundización de sus efectos en el aumento de la
pobreza, no solamente por los efectos del aislamiento
internacional, sino también por la prioridad de la
agenda social en el marco del golpe. Desde el 28 de
junio la prioridad del gobierno de facto ha sido el tema
de seguridad nacional y acentuación de políticas
represivas. Instancias estatales como la Secretaría de
Educación, Fondo de Inversión Social y red solidaria a
septiembre 2009 no llegan ni siquiera al 60% de
ejecución presupuestaria, en contraste con instancias
como la Secretaría del Despacho Presidencial,
Presidencia de la República y Fuerzas Armadas que para
el mismo mes ya habían superado el 75% de ejecución.
Esta situación se refleja en
la siguiente gráfica elaborada por el GSC:

Por su parte, miembros del Bloque Popular de Honduras,
critican que mientras se mantiene una protesta por parte
de pacientes del Instituto del Seguro Social a quienes
se les ha suspendido o limitado la atención y provisión
de medicamentos para padecimientos renales, los gastos
destinados por el gobierno de facto en publicidad y
propaganda electoral son significativamente
desproporcionados en relación a la atención a la salud.
Advierten además que las cotizaciones al Seguro Social
han descendido aproximadamente en 110 mil cotizaciones
en los últimos cuatro meses, lo que implica que el nivel
de desempleo ha aumentado y que empresarios,
principalmente del rubro de la maquila, han dejado de
remitir planillas de sus trabajadores a la seguridad
social[7].
Para el GSC, la actual crisis
política ha demostrado que la fragilidad democrática
tiene como resultado la agudización de la pobreza. Los
primeros tres meses de la crisis generada a partir del
golpe de Estado, incluyendo los costos de tomas de
carreteras y toques de queda, han representado para
Honduras aproximadamente el 6% de su Producto Interno
Bruto. Entre más tiempo se tarde la reversión del golpe
del Estado mayor será el impacto económico de la crisis
política.
Condiciones en que se
realizarán las elecciones
1.
El proceso electoral antes del 28 de junio
El sistema electoral
hondureño, es un sistema ya cuestionado antes del golpe
de Estado. Las elecciones del 2005 son consideradas como
uno de los peores eventos electorales en la historia
hondureña. Entre los aspectos más graves señalados es la
forma en que se manipularon los resultados electorales,
de tal manera, que “…varios candidatos pagaron para
ser ubicados en mejores posiciones de la que realmente
les correspondía….”[8]. Un
indicador de estas irregularidades es que los “…
resultados oficiales de esas elecciones ni siquiera han
sido conocidos hasta la fecha….”[9].
Algunos de los partidos
políticos han señalado la existencia de un sistema
electoral que en el pasado ha sido inequitativo y
desigual, manteniendo un sistema de bipartidarismo entre
el Partido Liberal y el Partido Nacional, dos fuerzas
que suelen ponerse de acuerdo para mantener el “status
quo”. No ha existido la capacidad, ni adecuada
distribución del presupuesto que permita acceso a
recursos a todos los partidos para poder capacitar a sus
observadores, participación en medios de comunicación y
acceso al monitoreo de los resultados. Esto limita una
la participación equitativa.
El proceso actual se
encuentra cuestionado desde la conformación del Tribunal
Supremo Electoral en el año 2008. Al respecto se señala
como inconstitucionales los nombramientos de los
magistrados David Matamoros Batson (ex Diputado del
Congreso en representación del partido nacional)
y Enrique Ortez Sequeira (ex regidor en la alcaldía de
la capital y miembro del Consejo Central Ejecutivo del
Partido Liberal). También fue reelecto como magistrado
Saúl Escobar, del Partido Demócrata Cristiano.
Los dos nuevos magistrados,
al momento de su elección ostentaban otros cargos de
elección popular. La Constitución de la República de
Honduras establece en su artículo 52 que no pueden
ocupar esos cargos los que estén nominados para ocupar u
ostenten cargos de elección popular, asimismo los que
estén desempeñando cargos directivos en los partidos
políticos legalmente inscritos[10].
También se analiza como
inconstitucional la candidatura presidencial por el
Partido Liberal de Elvin Santos, vicepresidente de la
República hasta diciembre 2008, quien por haber ejercido
la titularidad de la Presidencia durante las ausencias
del Presidente Zelaya, ejerció este cargo público.
Las deficiencias del sistema
electoral que ha caracterizado a Honduras en el pasado,
se ha mantenido para las elecciones del 2009. Hay poca
confianza de los ciudadanos en el proceso electoral y
sus instituciones, en especial el Tribunal Supremo
Electoral. Los mismos dirigentes de los partidos
consideran que es posible manipular los resultados
finales. Se alcanza a preveer incluso “…que diputados
van a salir elegidos ya con anticipación…”[11].
Un hecho particularmente
grave fue el hallazgo y decomiso en el mes de octubre
del año pasado de alrededor de 3 mil cédulas de
identidad personal en un predio.[12].
Al respecto, Aída Leyva, empleada del registro de
personas, planteo que “…nosotros creemos que a lo
mejor han sido entregadas a los políticos, quienes
cuando constatan que algunas personas no son militantes
de sus partidos simplemente las botan…”[13].
El padrón electoral registra
alrededor de 1 millón 3 mil nuevos votantes en relación
a las elecciones del 2005. El ciudadano queda registrado
en el padrón electoral automáticamente al sacar su
cédula de identidad, “…en ese registro, que no ha
sido actualizado en 14 años, pueden estar hondureños ya
muertos o que se encuentran o viven fuera del país…”[14].
Una condición favorable a un fraude.
2.
El proceso electoral después del 28 de junio
El contexto de la situación
irregular que se vive en Honduras, toman una mayor
dimensión una serie de vacíos en materia formal, así
como medidas tomadas por el gobierno de facto apoyadas
por instancias policiales y militares que en su conjunto
no ofrecen garantías para el respeto del ejercicio de
los derechos políticos.
Destaca, por ejemplo, la
posibilidad de que un candidato o candidata renuncie
incluso el mismo día de las elecciones y pueda ser
sustituido, sin que el elector tenga información sobre
ello. La normativa electoral permite que se siga la
votación aunque en las papeletas tengan todavía las
fotografías de los candidatos que hayan renunciado, por
lo que el votante que votará por esta persona en
realidad lo hará por su suplente o por el que haya
designado el partido político para sustituir la
candidatura. Este aspecto es importante, dado que un
significativo número de candidatos a diputados y
alcaldes de los partidos UD, PINO y Liberal, han
renunciado a sus candidaturas por cuestionar las
condiciones en las que se realizan estas elecciones.
Es cuestionable también el
nombramiento para estas elecciones de la figura de los
custodios electorales, no prevista en la Constitución,
que incluye a miembros de la sociedad civil que serán
responsables del resguardo del material electoral. El
mecanismo deja dudas por la forma en que se organizará.
Hasta el momento, las organizaciones involucradas la
figura de custodios son únicamente afines al gobierno de
facto que justifican el golpe de Estado.
3.
Retiro de candidatos de la contienda electoral
Para el Tribunal Supremo
Electoral era importante que la candidatura
independiente representada por el sindicalista Carlos H.
Reyes permaneciera en la contienda, puesto que ello
contribuía significativamente a la credibilidad de las
elecciones[15]. Sin embargo,
éste anunció su renuncia al mismo tiempo que hizo un
llamado a no ejercer el voto y a todo candidato no
golpista a renunciar.
Para los partidos de
Innovación Nacional y Social Demócrata (PINO) y Unión
Democrática (UD), si renuncian a participar en estas
elecciones habría peligro de desaparecer como partido.
Según la ley electoral si un partido no participa
desaparece. Para el partido UD “…hay intención de
voto para la UD doble con respecto a la del año pasado.
Aun sin el apoyo del movimiento de resistencia…”[16]
. La decisión de participar por candidatos de estos
partidos, sin embargo, no desconoce que las condiciones
les son sumamente desfavorables, incluyendo un posible
fraude. No pasan por alto tampoco, en el caso de la UD,
que aún participando puedan ser cancelados como partido
por no alcanzar el mínimo del 2% de votos o al menos un
diputado en el Congreso.
No obstante varios candidatos
de ambos partidos ya han presentado su renuncia, algunas
hechas en actos masivos. Para la Fiscal de Derechos
Humanos, Sandra Ponce, ningún partido político se
retirará de la contienda oficialmente como partido y los
candidatos que han renunciado “…son los que no tienen
reales posibilidades de alcanzar un cargo…”[17].
Sin embargo, diferentes encuestas de opinión de los
mismos organismos electorales y encuestadoras privadas
reflejaban aumento de intención de voto a favor de la
candidatura de Carlos H. Reyes antes que éste
renunciara.
4.
Violencia contra opositores políticos
Los representantes de los
partidos PINO y UD, así como diputados y candidatos del
Partido Liberal afines al Presidente Zelaya, consideran
que no existen condiciones de participación abierta a
los partidos que están en contra del golpe. Un ejemplo
de ello es la represión por parte de efectivos militares
y policiales contra la llamada “marcha de las banderas”
en octubre pasado. Esta concentración coincidió con la
visita de Thomas Shanon, Subsecretario de Estado para
America Latina del gobierno de Estados Unidos. Por
gestiones de UD, la concentración contaba con la
autorización del Tribunal Supremo Electoral en el marco
de la campaña política.
Posibles escenarios
Los partidos políticos
contrarios al golpe de Estado se encuentran aún a pocos
días del 29 de noviembre con la disyuntiva de si
participar o no en las elecciones. Por la falta de
acuerdos previos a las elecciones se puede dar un
escenario de ingobernabilidad. Asimismo, el Presidente
Manuel Zelaya ha anunciado en una carta dirigida al
Presidente de Estados Unidos, Barak Obama, que impugnará
los resultados de los comicios[18].
Varios de los entrevistados
han señalado que es previsible que en los días previos
de las elecciones los niveles de violencia tiendan a
incrementarse, aunque no se sabe con certeza los niveles
a los que llegara. Algunos sectores de la sociedad civil
han planteado el peligro de una masacre y han denunciado
planes del gobierno de facto para eliminar a los
dirigentes de la resistencia. Esto se agrava por un alto
grado de militarización y la imposición de regimenes de
suspensión de garantías no vistos en la historia
reciente centroamericana. Es más grave aun cuando se
constata que viejos actores vinculados con la represión
de los años 80´ son figuras visibles en el gobierno de
facto, tales como Billy Joya, del extinto batallón 3-16
ahora asesor en seguridad de Roberto Micheletti.
Para algunos sectores
sociales es particularmente grave que pese a esta
situación, el proceso electoral cuente con el apoyo
financiero y asistencia técnica de instancias como el
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Representantes de este organismo internacional han
planteado a líderes políticos y sociales que les han
cuestionado al respecto, que se trata de un “…aporte
técnico, no político y que situaciones criticas como la
hondureña se resuelven con elecciones…”[19].
1.
Elecciones en un clima de tensión y cuestionamiento
Algunos actores entrevistados
señalaron que no esperan que el propio día de las
elecciones, el 29 de noviembre, se den acciones
violentas o al menos acciones violentas de magnitud.
Consideran que “…los hechos más relevantes de
represión y violencia se darán cinco días antes del
evento electoral[20].
Por su parte, han sido
convocados para garantizar la seguridad electoral más de
3,500 reservistas (cifra que puede subir a 10 mil),
identificados como parte de reservas de la Fuerzas
Armadas desde la década de los ochenta. Serán unas
elecciones militarizadas.
Se señala que hay planes de
represión contra las personas y organizaciones que han
manifestado su oposición al gobierno de facto. Es
importante señalar que “…esta convocatoria no ha sido
hecha desde el Tribunal Supremo Electoral, sino
directamente por el presidente de facto, Roberto
Micheletti…”[21]. La
legislación establece que las Fuerzas Armadas pasan a la
dirección del Tribunal Supremo Electoral.
Por ser unas elecciones
altamente cuestionadas, convocadas por un gobierno de
facto y en medio de operativos militares y policiales
contra opositores políticos, es posible un ausentismo y
abstención electoral que supere, en el caso de este
último el 45% de abstención que se registró en el año
2005. No obstante, a diferencia de otras legislaciones
homologas en Centroamérica, la legislación electoral
hondureña no establece un mínimo de votantes ni un
porcentaje especifico como requisito para declarar un
ganador. Es decir, aunque la asistencia a las urnas sea
mínima, será suficiente para que el Tribunal Supremo
Electoral nombre a un futuro presidente entre los
contendientes.
También se plantea que un
fraude electoral “… favorecería al candidato del
partido liberal, ya que es posible que el partido
nacional saque más votos debido a que en el caso de
Elvin Santos hay una división fuerte entre su partido.
Sin embargo, en función de garantizar el bipartidismo,
pueden pactar para mantener el balance de diputados…”[22].
2.
Elecciones violentas
2.1 Posibles acciones
violentas y armadas de boicot
Ninguno de los actores
entrevistados señaló que el llamado del movimiento de
resistencia a no votar o a un boicot al proceso
electoral implicase acciones violentas o armadas. No
obstante, unos si plantearon que la resistencia no tenía
la capacidad de controlar a todos los grupos aglutinados
bajo esta iniciativa, por lo que “…podrían darse
acciones violentas por parte de grupos sin control…”[23].
El diputado del partido UD,
Marvin Ponce, considera que “…habrá participación de
la población, se decretará un Estado de Sitio el 28/11 y
habrán capturas contra líderes sociales tres días antes
de las elecciones…”[24]. El
diputado ha manifestado que no es partidario de ir a un
boicot físico y activo al evento electoral, por
considerar que no habrá tolerancia para los que
obstaculicen las elecciones, hay órdenes para los
militares de disparar de la cintura para abajo. Señala
que hay una invitación para boicotear pero no hay una
plan, ni capacidad de asimetría para oponerse a las
elecciones. Lo único que garantizaría unas elecciones
sin violencia sería la restitución del Presidente Zelaya
antes del 29 de noviembre.
Para la Fiscal de Derechos
Humanos, “…llamar al abstencionismo no se considera
delito, sino una falta…”[25]. Para
el ex comisionado de Derechos Humanos, Dr. Leo
Valladares[26], una acción de
boicot se contempla como delito electoral conforme el
Art.209 de la Ley electoral. Dado que no hay fiscalía
electoral, quienes procederían contra personas que se
considerara han cometido este delito, serían de la
fiscalía de delitos comunes. De hecho, el Fiscal
General, Luis Alberto Rubí, advirtió el 16 de noviembre
que procederán contra toda persona que intente boicotear
los comicios, para lo cual han designado a 530 fiscales
para el día de las elecciones[27].
2.2 Represión
Para algunos actores “…las
violaciones en derechos humanos van en función de las
decisiones de la resistencia…”[28].
Consideran improcedente que el movimiento de resistencia
califique de golpista o traidor a las personas que
decidan ir a votar. En caso se den acciones violentas
como parte del boicot anunciado por la resistencia, las
autoridades ejercerán el deber de hacer uso de la
fuerza.
Se espera una fuerte
represión un poco antes y durante las elecciones. Para
el CODEH, citando información desde fuentes militares “…habrá
una masacre de personas en las urnas, al menos
eliminarán a 1,300 personas, especialmente delegados en
las mesas electorales receptoras….”[29].
Sobre estas declaraciones ante el Tribunal Supremo
Electoral y hechas públicas por el presidente del CODEH,
Andrés Pavón, el Magistrado del TSE, Enrique Ortez,
informó que solicitaron al Ministerio Público proceder
contra Pavón por delito electoral, señalando que: “…“Nosotros
sólo cumplimos con nuestra obligación de no permitir que
nadie llame al abstencionismo, no permitir que se trate
de boicotear el proceso electoral y este es el paso
inicial para que eso no se lleve a cabo”[30].
Por su parte el Presidente
del CODEH ha entregado fotografías de vehículos y
personas que han dado seguimiento y monitoreo a líderes
del movimiento en Resistencia y partidos políticos,
vigilancia realizada con el objeto de controlar la
ubicación de estas personas para facilitar su captura o
medidas intimidatorias.
2.3 Auto atentados y auto
boicot
Se advierte con preocupación
que “…fuerzas al interior del gobierno de facto están
trabajando para que las elecciones no se den….”[31]. Se
señala como ejemplo el lanzamiento supuestamente desde
una avioneta el pasado 12 de noviembre de un artefacto
explosivo cerca de las bodegas donde se guarda el
material electoral. A juicio de la activista de derechos
humanos, Berta Oliva, este es un indicador claro ya que
solo los militares tienen ese tipo de artefactos, RPG7,
dado que fueron decomisados por las fuerzas armadas en
la década de 1980.
Por otra parte, el ministro
de la Presidencia del gobierno de facto, Rafael Pineda
Ponce, aseguró que el subsecretario de Estado adjunto
estadounidense, Craig Kelly, manifestó preocupación
"porque hay algunos brotes de intranquilidad,
posiblemente de terrorismo, inspirados y agitados
posiblemente por personas que no son necesariamente del
gobierno"[32].
3.
Suspensión de elecciones
Es el menos probable de los
escenarios. Sin embargo, de darse el hecho pasaría por
la restitución del Presidente Manuel Zelaya. Podría
también generar las condiciones para a favor de la
propuesta de convocar a una Constituyente desde el
Congreso aunque este órgano del Estado deba reconocer la
necesidad de incluir a las organizaciones sociales en
ese proceso.
Finalmente, algunos
dirigentes partidarios aún esperan un acuerdo político
que permita la restitución del Presidente Manuel Zelaya
antes del 29 de noviembre. Con ello señalan que
cambiarían todos los escenarios. Por esa razón,
guardarán hasta el último momento la posibilidad de
renunciar a participar en las elecciones.
Conclusiones
El acuerdo Tegucigalpa – San
José reconoce la ausencia de un clima apropiado de
convivencia ciudadana y gobernabilidad actual en
Honduras. Pese a ese contexto el gobierno de facto ha
persistido en la celebración de elecciones este 29 de
noviembre.
No hay garantías mínimas de
transparencia, democracia y seguridad para el próximo 29
de noviembre. Esta situación es señalada no solo por
organizaciones sociales y políticas hondureñas, sino
también por algunos voceros de la comunidad
internacional. Es posible que se dé un fuerte ausentismo
y abstencionismo, tanto por la desconfianza de los
electores como del miedo a salir a las calles el día de
las elecciones. Asimismo, las instancias a las que puede
el ciudadano recurrir en caso de irregularidades y
violación a las leyes y a su integridad no son
confiables.
Si bien algunos actores
políticos e institucionales consideran que las
elecciones constituyen un paso necesario para la
solución del conflicto hondureño, si estas se dan bajo
el control de un gobierno de facto, en un contexto
militarizado, teniendo como precedente el rompimiento
del orden institucional y bajo la amenaza de acciones
violentas, en realidad pueden representar más bien una
profundización del conflicto más que un paso hacia su
posible solución. Mas grave aún si se concretan las
expectativas que pocos días antes y el propio día de las
elecciones se den hechos de violaciones a derechos
humanos contra opositores políticos, activistas sociales
y defensores de derechos humanos.
Algunos gobiernos, como el de
Panamá y Estados Unidos, han respaldado las elecciones
hondureñas y anunciado que reconocerán al gobierno
electo en las mismas. En contraste, los Estados de
Ecuador, Argentina y Bolivia han señalado lo contrario y
otros gobiernos, como el de España y Brasil advierten
que estas elecciones se realizan sin condiciones mínimas
de credibilidad y seguridad. No hay ninguna garantía de
que el ciudadano pueda ejercer libremente su voto y que
su elección sea respetada.
Existe preocupación que, pese
a su discurso, desde la inactividad de institucionalidad
de la comunidad internacional (Naciones Unidas,
Organización de Estados Americanos, Parlamento Europeo y
SICA), el gobierno de facto y las alianzas visibles a su
alrededor, logren el objetivo de ganar tiempo y que
después de consolidar las elecciones vayan siendo
reconocidos poco a poco por los gobiernos del mundo,
llevando a un segundo plano el precedente del golpe de
Estado militar perpetrado el 28 de junio.
Concluimos este informe
manifestando que lo que sucede en Honduras es
competencia del mundo entero, más aún de los países
Centroamericanos cuya fragilidad democrática e
institucional adolece, en diferentes proporciones cada
uno, de los mismos vacíos y peligros que caracterizaban
a este país antes del golpe de Estado, particularmente
los relacionados al control de poderes fácticos en las
estructuras estatales de la región. Manifestamos también
nuestro llamado, compromiso y esperanza por que los
esfuerzos de unidad de los actores sociales e
institucionales que buscan el rescate de la
institucionalidad en Honduras se consoliden y avancen
pese a la adversidad de estos días de crisis, violencia
e intolerancia.
Centroamérica, martes 24 de
noviembre 2009.
[1]Grupo
de Apoyo Mutuo (GAM) de Guatemala; Fundación Salvadoreña
para el Estudio y Aplicación del Derecho (FESPAD) y
Comité de Familiares de Victimas de violaciones a los
Derechos Humanos (CODEFAM) de El Salvador; Centro de
Promoción de Derechos Humanos (CIPRODEH) y Comité de
Derechos Humanos (CODEH) de Honduras; Centro de Derechos
Humanos de Nicaragua (CENIDH); Departamento jurídico de
la Iglesia Luterana Costarricense (ILCO) y el colectivo
de la Comisión de Derechos Humanos de Panamá
(CONADEHUPA). La Secretaría Técnica está bajo la
responsabilidad del programa Centroamérica de la
Federación Luterana Mundial.
[2]Dr.
José Miguel Insulza. Secretario General de la
Organización de Estados Americanos (OEA). DPA. 04.09-09.
[3] EFE.
Madrid, 17/11/09.
[4]AFP,
18 noviembre 2009.
[5]Entrevista con Sandra Ponce, Fiscal de Derechos
Humanos, realizada el 18/11/09.
[6]Idem.
[7]Reunión con dirigentes del Bloque Popular en las
instalaciones del Sindicato de Trabajadores de la
Industria de la Bebida (STYBIS) celebrada el 19/11/09.
[8]Prof.
Adán Palacios Irachéz. Coordinador de “El Mirador
Electoral”. Entrevista realizada el 19/11/09.
[9]
Wilfredo Méndez. Director de Innovación Nacional y
Social Demócrata (PINO). Entrevista realizada el
18/11/09.
[10]Constitución de la República de Honduras. Artículo
52.- El Tribunal Supremo Electoral estará integrado
por tres (3) Magistrados Propietarios y un (1) Suplente,
electos por el voto afirmativo de los dos tercios de
votos de la totalidad de los miembros del Congreso
Nacional por un período de cinco (5) años, pudiendo ser
reelectos.
Para ser Magistrado del
Tribunal Supremo Electoral se requiere ser hondureño por
nacimiento, mayor de veinticinco (25) años, de
reconocida honorabilidad e idoneidad para el cargo y
estar en el pleno ejercicio de sus derechos civiles.
No podrán ser elegidos
Magistrados del Tribunal Supremo Electoral:
- Los que tengan
inhabilidades para ser Magistrados de la Corte
Suprema de Justicia;
- Los que estén nominados
para ocupar u ostenten cargos de elección popular;
y,
- Los que estén
desempeñando cargos directivos en los partidos
políticos legalmente inscritos.
Los Magistrados del Tribunal
Supremo Electoral no podrán realizar o participar de
manera directa o indirecta en ninguna actividad política
partidista, excepto emitir su voto el día de las
elecciones, ni desempeñar ningún otro cargo remunerado,
excepto la docencia.
* Modificado por Decreto
412/2002 y ratificado por Decreto 154/2003.
[11]
Wilfredo Méndez. Director de Innovación Nacional y
Social Demócrata (PINO). Entrevista realizada el
18/11/09.
[12]Lic.
Andrés Pavón. Presidente del Comité de Derechos Humanos
de Honduras (CODEH). Entrevista 18/11/09.
[13]
Diario “La Prensa”. 18/10/09
[14]Prof. Adán Palacios Irachéz. Coordinador de “El
Mirador Electoral”. Entrevista realizada el 19/11/09
[15]Dra.
Lorena Zelaya, representante ante el Tribunal Supremo
Electoral de la candidatura independiente a la
Presidencia de Carlos H. Reyes. Entrevista realizada el
17/11/09.
[16]Diputado Marvin Ponce, del partido Unión
Democrática. Entrevista realizada el 20/11/09.
[17]Sandra Ponce, Fiscal de Derechos Humanos. Entrevista
realizada el 18/11/09.
[18]AFP.
19/11/09.
[19]Dra.
Lorena Zelaya, representante ante el Tribunal Supremo
Electoral de la candidatura independiente a la
Presidencia de Carlos H. Reyes, citando una conversación
con Rossio Tabora, referente del PNUD en Honduras en
relación a la asesoría técnica para el proceso
electoral. Entrevista realizada el 17/11/09.
[20]Bertha Oliva. Presidenta del COFADEH. Entrevista
realizada el 17/11/09.
[21]Diputado Marvin Ponce, Partido Unión Democrática,
realizada el 20/11/09.
[22]Ídem.
[23]
Wilfredo Méndez. Director de Innovación Nacional y
Social Demócrata (PINO). Entrevista realizada el
18/11/09.
[24]Diputado Marvin Ponce, partido Unión Democrática.
Entrevista realizada el 20/11/09.
[25]Entrevista realizada con Sandra Ponce, Fiscal de
Derechos Humanos, el 18/11/09.
[26]Entrevista realizada a Leo Valladares en su calidad
de miembro de la iniciativa “Observador Electoral”.
19/11/09.
[27]Diario “La Prensa”. 16/11/09.
[28]Prof. Adán Palacios Irachéz. Coordinador de “El
Mirador Electoral”. Entrevista realizada el 18/11/09.
[29]Lic.
Andrés Pavón. Presidente del Comité de Derechos Humanos
de Honduras (CODEH). Entrevista 18/11/09.
[30]Diario El Tiempo. 13/11/09.
[31]Bertha Oliva. Presidenta del COFADEH. Entrevista
realizada el 17/11/09.
[32]AFP. 19/11/09
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