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El domingo 28 de junio se consumó el golpe de estado militar,
tantas veces desmentido por los responsables y tantas veces
temido por la comunidad internacional.
Hasta el propio sábado 27 de junio, miles de ciudadanos
protegían al Presidente Zelaya rodeándole como si de un cordón
de seguridad se tratase, le seguían, comían, dormían, junto a
él. Los golpistas tuvieron que retrasar el golpe del día 25, que
era la fecha prevista para ejecutarlo, hasta el 28. ¿Por qué?.
Los hondureños defendían a su Presidente.
El general Romeo Velásquez aseguró personalmente al propio
Presidente que no intervendrían el 28, día de la consulta
popular y que las tropas estarían acuarteladas, al objeto de
desactivar la defensa civil del Presidente. Ante esta promesa el
Presidente, tranquilo y confiado, despidió a los ciudadanos que
le protegían y se fue a dormir a su domicilio particular.
De madrugada, fuerzas militares lo despertaron apuntándole con
fusiles de asalto, entre gritos, amenazas de muerte y tiros; lo
secuestraron sin permitirle si quiera vestirse, lo montaron en
un avión de la fuerza aérea que hizo escala para
reabastecimiento en la base, con militares estadounidenses, de
Palmerola, expatriándolo finalmente a San José (Costa
Rica). Desde el aeropuerto junto al Presidente Arias de Costa
Rica, en rueda de prensa contó lo sucedido ante la incredulidad y
sobresalto mundial.
El primer golpe de estado del siglo XXI
El día 28 estaba previsto realizar una consulta popular, no
vinculante, a los ciudadanos de Honduras preguntándoles si
querían una cuarta urna en las próximas elecciones generales
para consultarles si querían iniciar un proceso constituyente.
Los golpistas han justificado el golpe aduciendo que el gobierno
de Honduras no puede consultar a los hondureños si quieren algún
cambio legal.
A continuación, presentamos los hechos. Decida usted!
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